martes, 29 de septiembre de 2009
Importar
Leí más de 5 veces consecutivas "no importa" en una ventana de msn. No hay necesidad de repetirlo tanto.
miércoles, 24 de junio de 2009
Los ciclos
Las personas están hechas de ciclos. Están hechas de retornos, de puntos de partidas y de finales previstos. Uno siempre sabe lo que ocurrirá. Ocurre en el cine, en la vida y en lo salvaje. Sabemos a quién se comerá el feroz león de la selva africana y también sabemos con quién se quedará la protagonista sufrida de una película cliché. Y también sabemos que pasa cuando las personas se separan durante meses, sin poder verse ni hablarse a la cara, sin poder cumplir las promesas que se hicieron y sin poder siquiera ver los cambios físicos del otro. Sabemos lo que pasa, pero caemos en el terrible error de creer que las cosas cambian. Caemos, inevitablemente, en el pensamiento ingenuo de que todo perdura.
Pero, la pregunta es: ¿qué es lo que supuestamente hace que creamos en lo progresivo, qué es lo que por miles de años engaña a la gente haciéndoles creer que la tecnología hace crecer a la humanidad, que los políticos son más consecuentes y que las personas son más unidas? Todo empieza como siempre, y todo termina como siempre. No hay ningún Apocalipsis en la historia de la humanidad. No hay ningún Juicio Final. Habrá miles de Mesías, miles de galaxias, miles de razas, miles de idiomas nuevos, y habrá nuevos finales previstos. Y así nuevos inicios. Este universo se hizo de ciclos, días, años, rotaciones, traslaciones de cuerpos.
¿Pero qué, me pregunto, habrá sido lo que me hizo pensar que esta vez sería diferente? Seguramente la esperanza. Y he ahí que la esperanza es el más legítimo sentimiento existente.
Pero, la pregunta es: ¿qué es lo que supuestamente hace que creamos en lo progresivo, qué es lo que por miles de años engaña a la gente haciéndoles creer que la tecnología hace crecer a la humanidad, que los políticos son más consecuentes y que las personas son más unidas? Todo empieza como siempre, y todo termina como siempre. No hay ningún Apocalipsis en la historia de la humanidad. No hay ningún Juicio Final. Habrá miles de Mesías, miles de galaxias, miles de razas, miles de idiomas nuevos, y habrá nuevos finales previstos. Y así nuevos inicios. Este universo se hizo de ciclos, días, años, rotaciones, traslaciones de cuerpos.
¿Pero qué, me pregunto, habrá sido lo que me hizo pensar que esta vez sería diferente? Seguramente la esperanza. Y he ahí que la esperanza es el más legítimo sentimiento existente.
lunes, 15 de junio de 2009
La paciencia
Suena como a canción de los Guns, pero no es esa mierda. Es que desde el fin de semana que vengo pensando en ese concepto y no le encuentro ningún pro y ningún contra. Es eso. Paciencia y nada más.
La paciencia es mi amiga: no estoy mucho tiempo con ella pero, cuando está a mi lado, todo parece tranquilizarse. Me ha permitido vivir estos 6 últimos meses. Y ya pasé la prueba.
Pero mi socia es un poco incierta. No sabes qué pasará cuando lo que esperabas llega. No sabes si resultará de una vez por todas o si será siempre igual. Cosas de su oficio.
Es mejor tenerle respeto, porque cuando la paciencia se enoja y no está conmigo, puede que uno de los peores pasajes de mi vida vuelva a pasar frente a mí.
martes, 2 de junio de 2009
domingo, 24 de mayo de 2009
lunes, 18 de mayo de 2009
De horas
No, esto supera a cualquiera. Estar o no estar es la cosa más complicada de contestar. Tienes que mantenerte un poco al margen de todo porque, luego, te puede absorver; pero, asimismo, debes estar al lado porque si no lo pierdes. ¿Quién sabe en realidad lo que hay que hacer? Puedo decir, con mi poca experiencia y mi inmadurez, que sentarse a esperar que las horas pasen y que alguien más busque respuestas por ti, es la mejor solución. Porque sentada puedes leer, estudiar, escuchar música, ver tele, fumar, conversar, y mientras haces todas estas cosas, alguna respuesta tendrá que generarse.
Alguna palabra será la clave, o quizás Dr. House te ayude a solucionarlo, o tal vez el guatón de Law and Order encuentre la salida, o Don Francisco llegue a inventar una colecta para crear un motor que mueva tu cerebro, o Lucky Strike invente un cigarro a base de Ritalín para reactivarte, o mueras de una sobredosis de cafeína, o las canciones antiguas de Frank Sinatra te den el ánimo de pararte de la silla en que te postras e ir a apostar algo a Las Vegas. No sé, mientras uno se sienta a esperar que las horas pasen, ves el ciclo de lo que ocurre. Y si son ciclos todas las cosas, entonces llegas a la triste respuesta: lo tuyo no tiene solución. Y te paras de la silla, caminas un poco, y haces como que nada pasó, como si nunca existió problema. Porque ¿para qué perder más tiempo, si ésta es una sola vida? Hay que disfrutar, dices. Y vives un ciclo, reciclando problemas, usándolos y volviéndolos a utilizar. Y no es que uno tropiece con la misma piedra 40 veces en la vida por casualidad. Es porque prefieres aprender a manejar el problema, dejando que florezca en diferentes temporadas, porque ya sabes qué hacer con él, porque así vives sin sobresaltos. Y lo más práctico de este punto de vista: el único momento en que quedas hecho mierda es cuando lo vives por primera vez. Las demás veces son apariencias.
lunes, 11 de mayo de 2009
Y terminé creyendo
¿No les ha pasado nunca que ven que alguien nace y pareciera que lo conocen de otra vida? O, tal vez, ni siquiera de otra, sino en esta vida, pero desde hace algunos años.
Siempre creí que las personas eran prescindibles. Que nadie era irreemplazable. Y de hecho lo sigo creyendo. Porque las personas vuelven, no en su misma forma, pero sí con el alma intacta.
Raro, pero, Mauricio Silva es el culpable de esta volada.
Siempre creí que las personas eran prescindibles. Que nadie era irreemplazable. Y de hecho lo sigo creyendo. Porque las personas vuelven, no en su misma forma, pero sí con el alma intacta.
Raro, pero, Mauricio Silva es el culpable de esta volada.
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